viernes, 29 de marzo de 2013

OPCIONES TÁCTILES



La asombrosa mirada en el cristal
en una noche tan
                             democrática como el pelo agujereado de los animales,
no hacía falta perder más tiempo
pues no es seguro que exista eso que llaman futuro. Por eso,
en los nogales anidan guerrilleros,
y cartas de amor que envejecen tranquilamente; ésas
pupilas reconocían el frío,
con una llama desconocida empujando los instintos,
y ésa distancia era una tela
de lana de borrego y cicatrices impuras.

Qué decir de sus lunas incontrolables
y las mareas de la historia. La tanta
sangre compartida y
derramada. De los límites geográficos con la muerte.
Todo es una cuestión de espacio y despedidas. De
farándula y bachata
cuando caen las bombas alrededor. Esa mirada
de goma quemada
y la lluvia uniendo el cielo, la corteza de los labios
des
                       ga
                                  rrán
                                                       dose.
Un pequeño búnker afincado en mis mejillas.
¿Y de una luz antigua que en sollozos estremece el Abismo? (E.Cardenal)
No todo el mundo puede predecir el tiempo,
por eso existe el pasado. No hay un presente tan total
como los jadeos noctámbulos,
las cimas derrumbadas,
y el olvido. Es complicado.

No sólo hacen falta las condiciones materiales
para colapsar el universo. Sino también
el gesto. (La naturaleza se piensa a si misma). Se Actúa.
Nada más que acciones y procesos; de derrotas
y reproducción. Eran tan frías
sus pupilas como témpanos de fuego.
Ya se entiende. “No piensen
en quienes ostentan el Poder,
sino en quienes lo reproducen” (M.F); piensen
que en las caricias
pueden ser justas todas las causas. Y vivos todos los muertos.

La cuestión quizá el tacto. El
con-tacto de los cuerpos. No
cuerpos artificiales,
ni sujetos políticos; un equilibrio de palabras.
Sino ésos cuerpos de carne, de dolor y de líquido.
Tan hastiados en sus cubículos
y desnudos sin poder observarse. No dejar
de explotar, más o menos eso es el amor (M. Delcan). Es
difícil, y las medusas.
Y las medusas reuniendo toda la vida
en sus tentáculos,
                               si al menos sólo fuéramos agua...

O un recuerdo que sabe a Nada,              “amado rostro desaparecido” (A. Pizarnik);
quizá lo innombrable.

Y las medusas recogen la vida y la convierten en herida.

Ése gesto penetrando en los tejidos.




Q.

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