sábado, 26 de mayo de 2012

Oda lasciva

 
A Jorge Brunete y a Quique Martin
En la superficie de lo posible, no es vano el interrogante.
Preguntárselo a Estratón de Sardes. Preguntárselo a Marcial.
Pero ustedes son de Valencia, Platón
quedaría pálido, poetas guapísimos, a quienes aún espero
se acerquen a mi mesa. No soy un viejo cortado
en tela verde de las sastrerías, no soy el chupacabras
escondido tras la garrofera, ni el texto ni la literatura
son suficientes. Soy tan simple que a veces
canto a la belleza sin tener afinación.
Nada más hermoso que los jóvenes anarquistas
o los musculosos comunistas con una bandera
en la mano, Bakunin y Marx tras las miserias terrestres.
Sigan luciendo la pretina del calzoncillo
en las manifestaciones, en los chalets, recitando un mantra
contra las ciudades apagadas o los perros dormidos.
Oh muchachos desconocidos cuyo esplendor enternece,
cuyas fotos del face son luminosas, riéndose, gozando,
siendo fieles, brillantes, novios de novias, amigos
de la amistad más pura. Y no os avergoncéis
porque a un ex-moribundo le brillen los ojos
y les mire de soslayo, recordando el contorno
de vuestras espaldas magníficas, por no hablar
de política, por no hablar de Dios.
 
 Pedro Montealegre
 
 
 Una semana cargada de emociones, de combate, alegría, rabia... y llega el sábado y nos encontramos con este poema que Pedro leyó ayer en el ciclo organizado por David Moreno en el Jam Museum. No podemos más que sonreír y cargar las pilas para seguir dando caña; respirar hondo y rabioso acompañados de los versos de Pedro.

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