(A mi padre)
lo más cálido
de la vida
no es tu paciencia a que me haga mayor,
es tu palabra, (abrazo enorme)
recordándome, día tras día,
que mis sueños como mi sangre
van a salir por mi boca,
van a salir sin lianas,
que voy a ser libre.
Enrique Martín.
El don de la insignificancia
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*El don de la insignificancia*
de la que quise salir llenándome de adornos
de cosas que me señalaran, me titularan, me validaran
como merecedora de s...
Hace 8 horas
2 avisos desde la frontera:
Veo musha musha mushishima calidad señor Enrique.
es genial! :)
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