la destrucción
ésa será la gaviota
o la pérdida, si pujamos
con el cielo
sus retinas fértiles
sus palabras
al fin
y a la postre
qué esperar
de esta tierra
cansada
famélica
que duerme
bajo las primeras lluvias
como un látigo
roble sutil
en las venas abiertas
desde un principio
pues, qué otro remedio:
resucitar
las raíces de las aves
para que
no nos cojan
todavía
enterrados.
E. Martín.
El don de la insignificancia
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*El don de la insignificancia*
de la que quise salir llenándome de adornos
de cosas que me señalaran, me titularan, me validaran
como merecedora de s...
Hace 5 horas
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