a taconazos
la luz
soportando la nieve
sobre las sábanas,
a raudales
el aire que se encierra en la estancia,
no im
porta que susurren los insectos
un final trágico
no importa.
con soberbia
la luz,
soportando la cuna en la sombra,
sabe
a
distancia frívola,
revolución de espejos
y te digo
entonces, amor, con locura, la luz,
los cuerpos
los cuerpos
nuestros cuerpos
Enrique Martín.
El don de la insignificancia
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*El don de la insignificancia*
de la que quise salir llenándome de adornos
de cosas que me señalaran, me titularan, me validaran
como merecedora de s...
Hace 7 horas
2 avisos desde la frontera:
me encanta..:) un besito!
Este es escalofriante. Has hecho un poema de cada verso, lo único que no me gusta es que los insectos SUSURREN un final trágico, me parece demasiado delicado en comparación con el resto del poema.
Besos!
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