sábado, 18 de diciembre de 2010

poema : terapia extrema

poema : terapia extrema
me gustaría recordar los árboles morados de aquel verano
los pájaros que buscaban ansiosos las raíces
tenían hambre y estaban solos
terapia extrema :
los labios de mi madre más grandes que sus brazos
más grandes que su cara
me gustaría recordar esa casa preciosa y diminuta
donde jamás pretendí vivir
: poema :
esas nubes redondas y comidas. manotazos azules.
supongo que por aquel entonces me daban igual
la piel sin uñas
las mujeres sin pecho
los hombres de pies gigantes
supongo que no me importaban
pero no lo recuerdo
terapia extrema :
no se me han olvidado los monstruos debajo de la cama, dios
pero a menudo me digo que no
que no los recuerdo
poema : terapia extrema
las plumas de indio
ser vaquero molaba más y por eso me disfracé de cowboy aquel carnaval
el balancín la casa de mis iaios
paella los domingos y un limonero en el centro del patio
no lo recuerdo pero me gusta creer que por aquel entonces
disfrutaba mojándome cuando llovía :
lo disfrutaba : pero no recuerdo :
las nanas de mi padre
su barba de lianas verdes enredadas en los dientes
la tierra ensuciando las tardes de parque
la sangre si la recuerdo : la sangre no se olvida
me gustaría recordar una colección de piedras diminutas
un sueño escondido detrás de las ventanas

pero solo recuerdo
un cuchillo inmenso que nos une

J.Brunete

3 avisos desde la frontera:

Viktor Gómez dijo...

buen poema, Jorge. Lo reeleo con morosa complicidad.

un abrazote

Anastasia K. dijo...

"los labios de mi madre más grandes que sus brazos
más grandes que su cara
me gustaría recordar esa casa preciosa y diminuta
donde jamás pretendí vivir"

y OLÉ!!!

Me gusta me gusta, veo que nada es como lo anterior. Eso sí que es una terapia.
Un beset.

berti dijo...

¡Me encanta!

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