(a los “revolucionarios”)
mi madre lo llamaba
poesía revolucionaria
y yo hablaba de aves traspasadas de luz.
Aunque la llamaba tristeza algunas veces
Pero
cuando
yo
escribía tus labios perpetuos
escamas rojas
o
revolución
mi madre ponía
mala cara
cerraba la ventana
y abrazaba llorando a mi padre.
...
¿Qué hemos hecho?
Enrique Martín.
El don de la insignificancia
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*El don de la insignificancia*
de la que quise salir llenándome de adornos
de cosas que me señalaran, me titularan, me validaran
como merecedora de s...
Hace 11 horas
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