domingo, 20 de enero de 2013

ÉPICA




A Marc Delcan.

este amar tanto y no poder
nada contra la muerte,
pero quizá esta muerte esté hecha para amar;
en el club dijiste susurrando
las curvas de tu nombre; un
ir muriendo sin destino,
porque las lágrimas sólo tienen
el sentido de su caída,    nada más;
se arqueaban tus poros
resbalando sobre el espejo,
y mis brazos eran lengua;
amar es un fin durante sí mismo
como las caricias escondidas,
los impulsos sin número;
éramos los añicos del tiempo
y las horas desvestidas,
y tus caderas dibujando mi cuerpo;
en la piel tocada
pensamos lo imposible; la verdad
se reduce y se inquieta y se pudre,
todo comienza, y apenas
solamente; eran los latidos sonando
entre las uñas; solamente
un recuerdo de cuando éramos líquido,
huyendo entre la niebla
por las calles de la ciudad;
algunos alzamos la voz
para sentirnos dioses,
pero tú deseabas seguir en silencio;
la pobre historia de los vencedores; amor,
los que murieron
lo hicieron por amor;
en tu nombre
han muerto; no digas que
esas noche
no íbamos muriendo
poco
a poco.



q.

1 avisos desde la frontera:

Laura V. Tocohulat dijo...

Bravo!

Publicar un comentario en la entrada